Una mirada a la evolución de los mercados de aplicaciones

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Desde los disquetes en los 80 hasta las tiendas de aplicaciones móviles de hoy, te presentamos un repaso de cómo ha evolucionado el negocio del software masivo.Realmente fue hace pocos años que escuchamos hablar por primera vez de aplicaciones. Más bien antes, cuando los dispositivos móviles no eran lo que hoy son, hablábamos de programas para el computador que se instalaban con un archivo que se debía ejecutar desde el equipo y que podía venir en diferentes formatos: en disquetes hace mucho, en discos compactos más adelante y al día de hoy son descargables muchas veces desde la página del producto o desde una tienda de aplicaciones.

Recuerdo que a comienzos de los 90 la serie de Prince of Persia eran por lo menos 4 disquetes que debían ejecutarse en DOS. Eso fue antes de que los videojuegos, las enciclopedia y los paquetes de Software vinieran en CD, hacia mediados y finales de la misma década. Un gran avance que ahorraba mucho espacio, tanto físico como de memoria virtual: un solo disco podía tener la información de más de 400 disquetes. En el peor de los casos, la enciclopedia de Encarta alcanzó a tener más de 4 CDs.

Ya más adelante, gracias a la popularización del P2P y a las altas velocidades de conexión a Internet, apreció un formato que hoy utilizan diferentes plataformas de videojuegos como PlayStation, Steam o EA, que consiste en que los usuarios tengan una cuenta desde la que puedan comprar juegos para instalar desde cualquier dispositivo conectado a Internet, siempre y cuando usen una misma cuenta que tenga registrado un número de tarjeta de crédito.

Esto último representó un ahorro en costos tanto para el fabricante como para el usuario final. Poder dar acceso a una descarga desde cualquier lugar del mundo, en vez de pagar por un envío, un embarque y unos impuestos con tal de poder entrar a un mercado en otro continente fue un gran avance, representando así costos más bajos y acceso a públicos más grandes. De esta forma, un desarrollador de videojuegos no tenía como única opción el negociar con una cadena de tiendas y pagarle un porcentaje por producto vendido, sino que quedaba abierta la alternativa de que una plataforma en línea les distribuyera, lo cual permitió que pequeños desarrolladores independientes pudieran llegar a todo el mundo.

Quizás la empresa que más se ha destacado por este modelo de distribución y por prescindir totalmente de productos físicos es Steam, hoy disponible en Windows, Mac y Linux, hoy con más de 40 millones de usuarios y 1.500 videojuegos de diferentes desarrolladores. Steam, más que programar, se dedica a distribuir títulos: desde los famosos Far Cry, Star Wars Knights of the Old Republic, Assasain’s Creed, Max Payne, hasta pequeños desarrolladores que de otra forma no podrían promocionar sus productos. Gracias a esto, los de Valve han tenido la posibilidad en pensar en desarrollar su propia consola, con la que tendrían que competir contra Play Station, X-Box, Nintendo y las más nuevas que se están empezando a ver gracias a Android como Ouya.

Y así llegamos al actual mercado de aplicaciones, popularizado en 2007 gracias a Apple con iTunes, el AppStore y el primer iPhone. Antes de eso si queríamos instalar alguna aplicación debíamos descargarla desde la página del producto, conectar el equipo como un disco duro al computador y ahí sí instalarla. Con el aporte de Apple, en la misma época en que Android daba sus primeros pasos, llegaron las aplicaciones, que funcionaban básicamente igual a las plataformas de distribución de videojuegos. Solo con tener una cuenta de la tienda asociada a nuestro dispositivo podíamos tener acceso a miles de aplicaciones, modelo que debido a su éxito replicaron en Google y en Microsoft.

Así fue posible que al día de hoy cualquier persona con conocimientos básicos en desarrollo de aplicaciones puede crear una y abrirla al público para que cualquiera la pueda bajar, con lo cual ya no hay un monopolio de pocas empresas que controlan el mercado a nivel mundial, sino que se ha equilibrado un poco más para que cualquiera tenga la oportunidad de competir con costos más bajos, solo a cambio de que sus productos también tengan precios bajos.

Así explotó finalmente el mercado de aplicaciones, muy diferente a lo que vimos hace unos 25 años, con Software caro y que se debía conseguir físicamente. Hoy una aplicación es cara si cuesta más de 3 dólares, además existe la facilidad de descargarlas desde una tienda de aplicaciones en la que podemos calificarlas, ver opiniones y buscar entre más de medio millón de opciones, al menos en iOS y en Android.

El último en darse cuenta de que parte del éxito de un ecosistema dependía de los mercados de aplicaciones fue BlackBerry, que esta semana presentó BB10, el sistema operativo con el que después de varios años pretenden competirle a Apple, Google y Microsoft en cuanto a dispositivos móviles. Hoy por hoy si una empresa no ve cómo ganar terreno en el mercado de dispositivos móviles corre el riesgo de desaparecer, como ya pasó con Palm, HP y Nokia que se alcanzó a levantar a tiempo. Quienes hoy se sigan aferrando al antiguo modelo de distribución pueden perder mucho terreno frente a sus competidores.

Imagen propiedad de balamir
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